Ausencia

Comenzó a soplar una cálida brisa llena de recuerdos, promesas, olvidos. Tantos años juntas y así como así desapareces justo enfrente mío, te me escurres entre los dedos. Recuerdo, Uzuri, la primera vez que te vi. Teníamos al rededor de cuatro años. Paseabas sola por las calles, analizando a la gente como si estuvieras decidiendo con quién quedarte. Al final yo fui la elegida y nunca me abandonaste. Estuviste siempre ahí, cuando nadie más estuvo y ahora te vienes a ir... ahora que ya no puedo vivir sin ti. Éramos inseparables, decirte mejor amiga era poco. Nadie quería estar conmigo, culpándote a ti, pero yo sé que eran simplemente excusas. Siempre pensé que yo era rara, que nunca iba a llevarme bien con los demás; pero ahí estabas para consolarme. Juntas éramos imparables. No sabes lo terrible que fue para mí que desaparecieras, sin dejar ningún rastro de tu existencia; el plan perfecto para que me crea una demente. Yo sé que exististe, aunque parece tan lejano que no sé si creerme. Ya no sé nada. Todo mi entorno se ve cubierto de una espesa niebla y ya no consigo distinguir. Lo único que sé es que desde que te conocí ellos se empeñan en hacerme creer que no existes y, por más que yo supe lo real que fuiste, voy a elegir creerles porque así tal vez dolerá menos.

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