Después

El después es un relato corto y estrecho que no lleva a muchos lugares, ni mucho menos permite vistas espléndidas para quienes lo utilizan. Pero luego de hoy, ya no habrá lugar para la existencia del después. No porque lo diga yo, mi lapicera o mis pestañas, no. Es solo por el simple hecho de que si no es hoy, puede que no sea nunca. El después conlleva tantos "¿y si...?" que la bolsa ya se está quedando vacía y no tendremos de dónde sacar. Y cuando la bolsa se quede vacía, ¿qué será de nosotros? Tendremos el día, o en la noche nos haremos polvo. Porque si no fuera por el después, tendríamos que hacer todo justo cuando se nos posa enfrente. No hay lugar para dudas, explicaciones, cansancio o vergüenza. Solamente la más pura simpleza del momento acompañándonos de modo que no nos sintamos desnudos luego de haber sido despojados de nuestras excusas. ¿Y qué somos nosotros sino restos sin nuestras excusas? Pero, sin embargo, librándonos de ellas es la única forma en la que podemos florecer. Porque las flores puede que traicionen, pero sólo con el tiempo. Y tiempo es justo lo que no necesitamos... ¿quién lo necesita? Si tenemos colores, luz, brisa y, lo más importante, risa. Y de eso absolutamente nadie nos puede privar.

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